Pues el viernes salgo para Estambul y regresaré el lunes próximo. Cuando eso suceda, yo ya estaré oficialmente de vacaciones. Así que no sé si me hace más ilusión el viaje a Estambul, que no deja de ser un viaje de trabajo o lo que viene después que me tendrá en estado de levitación hasta el día 10 de enero. Con un par.
Mientras tanto, quiero que mi prima ya se ponga buena y salga de largo letargo que le ha supuesto su embarazo, su cesárea y todo lo que viene después de parir dos criaturitas; quiero que quien no pueda hablar, recupere el habla. Que quien ha dejado de comer, coma y vuelva a su casa. Que quien ha perdido el trabajo, lo encuentre. Que quien tenga un dolor de muelas, se le pase. Incluso, que nadie agreda a nadie más con una reproducción de la catedral de Milán ni con la Giralda de Sevilla (que, dicho sea de paso, los vecinos italianos no tienen desperdicio).
En fin. Que espero yo que a mi vuelta hayais solucionado todo esto y que podamos estar tranquilos veinte días. Tampoco es tanto pedir.


