martes 15 de diciembre de 2009

Estambul ya está cerca

Pues el viernes salgo para Estambul y regresaré el lunes próximo. Cuando eso suceda, yo ya estaré oficialmente de vacaciones. Así que no sé si me hace más ilusión el viaje a Estambul, que no deja de ser un viaje de trabajo o lo que viene después que me tendrá en estado de levitación hasta el día 10 de enero. Con un par.
Mientras tanto, quiero que mi prima ya se ponga buena y salga de largo letargo que le ha supuesto su embarazo, su cesárea y todo lo que viene después de parir dos criaturitas; quiero que quien no pueda hablar, recupere el habla. Que quien ha dejado de comer, coma y vuelva a su casa. Que quien ha perdido el trabajo, lo encuentre. Que quien tenga un dolor de muelas, se le pase. Incluso, que nadie agreda a nadie más con una reproducción de la catedral de Milán ni con la Giralda de Sevilla (que, dicho sea de paso, los vecinos italianos no tienen desperdicio).
En fin. Que espero yo que a mi vuelta hayais solucionado todo esto y que podamos estar tranquilos veinte días. Tampoco es tanto pedir.

domingo 13 de diciembre de 2009

Cerrando año

Pues como suele suceder a estas alturas de diciembre, una tiene la sensación de que el año ha pasado demasiado lento y demasiado rápido, cosa extraña pero así es. Sobre todo, la sensación de no haber hecho todo lo que se quería hacer. La sensación bobalicona de que el 31 de diciembre marca un antes y un después, ya tú ves, como si la copla no continuara en la misma línea después del 1 de enero.
Dicho esto, también tiene una la sensación de haber superado el primer asalto de celebraciones que se acumulan en mi casa a finales de noviembre y principios de diciembre y la sensación de verme abocada irremediablemente a las fechas navideñas que, vaya por delante, nunca me gustaron y desde hace un año y pico, menos me gustan.
Y digo todo esto porque tengo la sensación sino la evidencia de que no hay nada que me haga pensar que tengo ganas de celebrar nada en Navidad. Ni siquiera aquellos pequeños rituales que en algún momento de mi vida sí me interesaron. El único rito que me sigue apeteciendo es el de las doce uvas y es al único que nunca he renunciado. En cualquier circunstancia y en cualquier lugar, siempre he hecho el hueco para esas doce campanadas y esas doce uvas.
Y, me temo, que por muchas o pocas navidades que me queden por vivir, será ya el único rito que pienso mantener.El resto, ni me interesa, ni me apetece, ni va conmigo.
En resumen, vengo a decir que no se me busque en Navidad para nada que no sea comerme las uvas. Eso sí, sin panderetas, ni zambombas, ni pitos, ni flautas.

miércoles 9 de diciembre de 2009

Por tus 6 años

Como no estaré mañana, un beso grande desde aquí y que cumplas muchos más. Muchísimos más.

domingo 6 de diciembre de 2009

Sin palabras

jueves 3 de diciembre de 2009

Amelia y Mercedes

Pues ya están aquí y ya han nacido. Son tan pequeñas que no llegan más que a unas hora de vida. Casi cumplen años cuando yo los cumplo (con una diferencia de treinta y ocho años) y ya sin haberlas visto, ya las quiero.